dilluns, de maig 16, 2022

Galerna (Peru Cámara)

Súbito, eléctrico y violento, como el propio temporal. Son las tres primeras palabras que me vienen a la cabeza cuando pienso en "Galerna", el libro debut de Peru Cámara (Portugalete, 1978). Tiene 347 páginas y está publicado por Duomo Ediciones. Todo pasa en trece horas nocturnas desesperadas, en la ciudad de San Sebastián, prácticamente desierta. La galerna, con fuertes rachas de viento, es habitual en algunas zonas del mar Cantábrico y en el golfo de Vizcaya.

Encuentran un cadáver en el Peine del Viento. Al inspector a cargo del caso, le gustaría cerrarlo rápido. Llueve de manera torrencial y tiene ganas de irse a casa a dormir. La muerte ha sido un accidente. No hay que darle más vueltas. Nadie contaba que el forense que estaba de guardia en el Instituto Anatómico, Aitor Intxaurraga, un novato, desoiría las recomendaciones de la Ertzaintza y descubriría que el supuesto ahogado ha sido asesinado. Desde este preciso momento, Aitor empieza una apasionada carrera a contrarreloj, con un sector de la policía en su contra, para descubrir al culpable. Quieren apartarlo del caso. Aitor cuenta con la colaboración del agente Otamendi, caído en desgracia dentro del cuerpo, y de la joven bióloga Eva San Pedro. Los tres forman un gran equipo. Caen simpáticos desde el primer momento.

Un homicida implacable anda suelto por San Sebastián -que se transforma en un personaje más- y hay que atraparle a cualquier precio. Cámara nos lo explica todo de una manera bastante original. La atmósfera de la novela es tremendamente pegajosa y nada es lo que parece. Detrás de las muertes (porque son varias) hay mucha tela que cortar: corrupción policial, intereses políticos y económicos, abusos, periodismo de baja estopa, venganza y hasta alta cocina, con chef top incluido. La novela, negra como el carbón, tiene mucho ritmo. Está llena de acción -siempre pasan cosas- y todo el mundo está en peligro. Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra. Recomendada por Carmen Mola y Santiago Díaz, entre otros autores. Una vez la has empezado, es imposible dejarla de lado.

"Aitor Intxaurraga, forense en prácticas con apenas seis meses de residencia, entró en el apartamento sin encender la luz. Solo necesitó dar un paso para dejar caer su metro ochenta y cinco y setenta y cinco kilos de peso sobre el sofá. En ese breve intervalo le dio tiempo a desprenderse de su mochila, quitarse las deportivas con el pie contrario y arrojar las llaves al cuenco de la balda de la entrada sin acertar. Allí, boca abajo y aspirando la cantidad justa de oxígeno contra el asiento, se sintió como un piloto de Fórmula 1 cuyo coche, en llamas y envuelto en humo, iba cayéndose a pedazos, ignorando si cogía las curvas o las trazaba rectas. Tan solo recordar que era viernes por la noche le levantaba el ánimo. Sus tripas rugieron y decidió incorporarse antes de quedarse dormido. Olía a sudor. Necesitaba una ducha, un bocadillo y una cerveza..."

Buena semana a todas y a todos.

@Jordi_Sanuy