Recomiendo leer "Jotadé" antes de sumergirse en esta nueva novela, que también tiene un ritmo endiablado y una escritura nueva y renovadora. Juan de Dios es muy amigo de sus amigos y se hace querer, aunque sus métodos sean un tanto estrafalarios. Su idea de la justicia, muy particular, lo convierte en dinamita pura. Esta vez su equipo va detrás de un asesino en serie que rapta a chicas menores de edad. Las tiene encerradas hasta que le dan un hijo, y luego se deshace de ellas. Y hasta aquí puedo explicar. Paralelamente, el policía caló intenta ayudar a su amiga Lucía, que arruinó su carrera con un doble asesinato. En el centro de menores donde ahora reside los problemas se multiplican sin que ella pueda hacer nada...
Para mí, uno de los grandes méritos de Santiago es crear personajes con una humanidad rebosante. Y eso, en novelas negras llenas de asesinatos, sangre y vísceras, siempre se agradece. Con él, es fácil emocionarse en el momento menos pensado. Jotadé tiene un corazón gigante y el pentágono que forman el inspector Iván Romero, su hija Alba, la abuela Carmen, James -el chaval medio español, medio colombiano- y el perro Gremlin tiene unos ángulos inquebrantables. Magia pura. Entre otras cosas, "El amo" nos habla de la necesidad que tienen algunos de matar para sentirse poderosos, de enfermedades mentales, de las difíciles relaciones entre gitanos y payos, del tráfico de drogas y de la necesidad de redención. Una joya.
Iván, por cierto, era el marido de Indira, protagonista de la trilogía que forman "El buen padre", "Las otras niñas" i "Indira". Como ya dije en su día, apartar de la circulación a la inspectora me pareció un pecado mortal. Después de conocer a Jotadé, lo rebajé a venial. De este autor también he leído y comentado "Talión" y "Los nueve reinos". ¡Quiero más!
"El Cadillac Eldorado del 89 se detiene con un frenazo junto a la barrera policial levantada en torno a la marquesina de autobús, donde trabajan el equipo del forense y varios miembros de la Policía Científica, frustrados por la contaminación que la escena del crimen ha sufrido a lo largo de la mañana. El subinspector Jotadé Cortés se baja del coche y llega desabrochándose la cazadora de cuero hasta la oficial Verónica Arganza, que escruta uno a uno al medio centenar de curiosos que se agolpan en los alrededores, esperando que se cumpla la máxima y entre ellos se encuentre el asesino."
@Jordi_Sanuy

