
Quien esté libre de pecados, que tire la primera piedra. Con esta frase podríamos resumir “Un dios salvaje”, la última película del casi octagenario Roman Polanski (‘El pianista’, 2002). Está basada en una obra de teatro de la francesa Yasmina Reza y tiene una fuerza brutal. Sólo dura 79 minutos y una buena parte de ellos me los pasé riendo.
Por encima de todo, ‘Un dios salvaje’ es una película de actores. Toda la acción pasa en el piso del matrimonio que forman Penélope y Michael Longstreet, a los que dan vida Jodie Foster (‘El silencio de los corderos’, 1991) y John C. Really (‘Las horas’, 2002). Los Longstreet reciben la visita de los Cowan, matrimonio al que no conocían hasta la fecha. Lo forman Nancy y Alan, interpretados por Kate Winslet (‘Revolutionary Road’, 2008) y Christoph Waltz (‘Malditos bastardos’, 2009). Los cuatro están sensacionales.
La película está rodada en Europa, aunque el piso de los Longstreet representa que se encuentra en Nueva York. En él, los dos matrimonios intentarán hablar, en principio civilizadamente, de las diferencias que mantienen sus hijos adolescentes. Unos días atrás, en un parque, el de los Cowan rompió dos dientes al de los Longstreet, al que atizó con un palo. Pero lo que tenía que ser un encuentro más o menos distendido acaba siendo una batalla dialéctica inesperada y sin cuartel.
UNA PELÍCULA ABSORBENTE
‘Un dios salvaje’ es una película absorbente, tensa y con un gran sentido del humor. Además, invita a la reflexión y deja sobre la mesa un sinfín de preguntas: ¿Quién son menos civilizados, los padres o los hijos? ¿Por qué en medio de la discusión Penélope y Michael empiezan a pelearse entre ellos, como Nancy y Alan? ¿Es normal que se formen nuevas alianzas, de hombres y mujeres? Penélope es escritora y Michael vende menaje del hogar. Creo que Nancy hace de ama de casa y Alan es un abogado que, a pesar de estar en casa de otros, no para de hablar por su teléfono móvil. Brutal.En resumen, la última película de Polanski me ha gustado muchísimo. Lo que llegan a decirse unos a otros deja claro que nuestra sociedad está bastante enferma y que, en un momento dado, hasta el matromonio más sólido puede disolverse como un azucarillo. ¿Es verdad que a veces sobreprotegemos a nuestros hijos y que, sin apenas darnos cuenta, perdemos el mundo de vista?
‘EL LUGAR SIN LÍMITES’ (JOSÉ DONOSO)
La semana pasada leí ‘El lugar sin límites’, del escritor Chileno José Donoso (Santiago de Chile, 1924-1996). Ha coincidido con el suicidio de su hija, que tenía 44 años. Dicen que fue por consumo masivo de barbitúricos. El libro lo publicó en 1965 y hace unos meses la editorial Alfaguara decidió reeditarlo. Tiene 152 páginas y se lee muy rápidamente. En 1977, el mexicano Arturo Ripstein llevó la novela al cine con bastante éxito, trasladando la acción a su país. Muy recomendable.En este libro, Donoso nos explica el día a día de un pequeño y desangelado prostíbulo de un pueblo casi fantasma de la Región de Maule. Allí conviven una travesti vieja, la Manuela, y una joven y fea prostituta a la que todos conocen como la Japonesita. Es hija de la difunta Japonesa, con la que la Manuela tuvo un desliz.
También tienen mucho peso en esta novela Don Alejo (el cacique del pueblo) y su hijo bastardo, un camionero llamado Pancho. Todos son personajes siniestros, con una sexualidad poco definida y muchas ansias de poder. Donoso dibuja un mundo marginal en el que mantener las apariencias puede ser la única manera de sobrevivir.
"La japonesita se sobresaltó con el grito de la Manuela, pero siguió disminuyendo la luz, como si no hubiera oído. Yo no existo ni aunque grite. Hasta que un buen día ella, que podía haber sido la reina de las casas de putas desde Chanco a Constitución, desde Villa Alegre hasta San Clemente, reina de las casas de putas de toda la provincia, estirara la pata y llegara la pelada para llevársela para siempre".
CONTINUA LA TEMPORADA DE BAÑO
La temporada de baño, que este año empezó el dia 6 de marzo, continua en marcha. Este sábado me di un chapuzón en la Platja Gran de Palamós (Baix Empordà, Costa Brava). Hacía sol, no había viento (muy importante) y la temperatura del agua estaba a unos dieciocho grados. A ver si este fin de semana puedo repetir y si no... ¡Hasta el año que viene!Buena semana a todas y a todos.



































