dijous, d’octubre 18, 2007

Paranoia 68: ¿A quién se parece nuestra hija?


Darío y María tuvieron una preciosa niña hace un año. Se les cae la baba con ella. No ganan para baberos. Y no es para menos. Rubia, gordita y con unos ojos como dos soles. Se desviven por ella. Sin Lydia ya nada tiene sentido. Sus vidas han cambiado para siempre. Ya no son dos; son tres... y la pequeña es el centro de su universo. Darío y María no tienen claro a quién se parece Lydia. Él dice que tiene sus ojos, su mirada. Ella asegura que tiene su boca, su sonrisa. ¿La nariz de quién es? ¿Y el pelo? Pecata minuta. Es igual a quién se parezca. Lo importante es que tiene cosas de los dos y que es suya. Es el resultado de su amor, su proyecto en común, el motor de su vida. Desde hace un año, todo lo demás es secundario.

Brad y Montse también son padres desde hace doce meses. La pequeña Laia se ha convertido en el faro que alumbra su casa. Tiene una sonrisa que enamora. Sus padres no pueden dejar de mirarla ni cuando se hace de noche. ¡Qué bonita es! Le susurra Brad a Montse al oído. ¡No podíamos haberla hecha mejor! Le responde Montse a Brad guiñándole un ojo. Brad está convencido de que la niñita es exacatamente igual que él. Montse le dice que no: es una calca suya. No discuten, porque se aman más que nunca, pero los dos intentan convencer al otro, sin lograrlo, está claro. Laia sonríe ajena a todo lo que está pasando. Ella sabe que la quieren, lo nota, y no necesita más. Lo de los parecidos es un hecho insignificante.

Darío y María tuvieron a Lydia en un hospital de Sildavia. Brad y Montse también. Darío y María tuvieron a Lydia el 19 de octubre del año pasado. Brad y Montse también. Esta semana les han dado una terrible notícia. Lydia es Laia. Laia es Lydia. Por un error injustificable, por un despiste sin precedentes, la enfermera que pesó a las dos niñitas el día en el que llegaron al mundo las cambió de cuna sin enterarse. Las niñas tenían cierto parecido (además siempre se ha dicho que todos los recién nacidos son casi iguales) y, con las prisas, cometió un fallo que AHORA podría arreglarse.

Darío y María están horrorizados. Su hija ha estado un año con una pareja de desconocidos. ¿Cómo la habrán tratado? Ellos han derrochado ríos de baba cuidando a una niñita que resulta que no es la suya. Pero si tiene mis ojos... se repite una y otra vez Darío. Pero si tiene mi boca... comenta María entre sollozos. Brad y Montse se encuentran en estado de shock. Cuesta asumir que la niña que quieren más que a sus propias vidas no ha salido del vientre de María. ¿Pero si es igual que nosotros?... ¿Y AHORA QUÉ? Esta es la pregunta que se hacen los cuatro entre llantos.

El hospital reacciona. Los psicólogos entran en acción. Un año es un año. Nada más. Las dos niñas están en perfectas condiciones. Esto es lo más importante. Lydia y Laia han tenido la suerte de estar con dos parejas fantásticas. Todavía son pequeñas, los cambios no pueden afectarles demasiado. Los responsables del hospital ponen en contacto a Darío y María con Brad y Montse que hablan, lloran, se compadecen, ríen y deciden deshacer el error. El ADN no miente. Lydia será Lydia. Laia será Laia. Darío y María y Brad y Montse tendrán que volver a empezar de cero sobre a quién se parecen sus hijas... verdaderas.

5 comentaris:

Carmen ha dit...

Mi opinión es que este tema se resolvería si nunca hubiéramos abandonado una costumbre poco dada a tal despiste: parir en casa. Si hay complicaciones entonces si se va al hospital, y si fuera una ley general la de parir en casa pues sería poco probable otro parto de urgencias en ese momento en el hospital y por lo tanto no habría confusiones... ¿no?

:)

De Medietate lunae ha dit...

Me parece increíble que el siglo XXI sigan pasando estas cosas... mamá siempre me amenaza con eso cuando no estamos de acuerdo... será cierto? Antes pensaba que era broma, pero ahora...ais senyor... seremos hijos relmente de nuestros padres? Que yo no me parezco a los míos!! jajaja

MiLi ha dit...

Pues yo soy hija de los míos seguro porque soy calcadita a mi abuela, así que por eso no hay sospechas...pero yo en estos casos pienso: y cual es tu hija de verdad, entonces? la que lleva tu sangre o aquella a la que has criado durante un año y con la que ya has establecido vínculos afectivos? No sería productivo para todos que los padres siguieran en contacto y así las dos partes pudieran seguir viendo a la que fue su hija durante un año? Igual sería menos traumático...

Jazmín ha dit...

terrible...hace poco aca hubo un caso asi, con la diferencia de que lo nenes eran mas grandes...
que dificil situacion, tener q despegarte de quien hasta ayer era tu hija pero tambien querer tener a quien salio de tu vientre...

jordicine ha dit...

Parir en casa? Caray, Carmen. Yo como no tengo que parir no me opongo. De esta manera, las confusiones desaparecerían, está claro. Besos.

Es verdad Yèssica. Así que tu madre te vacila, no? Ja ja ja. Si te sirve de consuelo, yo tampoco me parezco demasiado a los míos!!! Pero hay que fiarse, mujer. Besos.

Calcadita a tu abuela, Mili? Y eso es bueno o malo? ja ja ja. Estoy de acuerdo con lo que dices. Yo creo que, como mínimo por un tiempo, necesitaría ver a las dos. Besos.

Ya ves, Jazmín. Es un 'problemón'. De un día para otro te cambia la vida. Aunque, con el tiempo, quizás pueda superarse. No sé. Besos.