Pues al final resultará que no son tan "Mala gente". Algunos de los personajes creados por Alberto Caliani para su última novela criminal atesoran una lealtad inquebrantable. Es verdad que han perdido la cuenta de los delitos que llevan su firma, pero siempre son nobles con los suyos y no los dejarán tirados. Su compromiso con Andrés Santos, bautizado como el Cónsul, está a prueba de bombas. Lo acompañarán hasta el fin del mundo, si es necesario.
Dos de estos delincuentes rara avis son Mandi, el lugarteniente de Santos, y el Instagram, un camello de medio pelo que tuvo una modesta intervención en "El cazador de libros". Ambos protagonizan una huida sin cuartel para proteger a su jefe, al que el alzhéimer (el Cabrón Alemán) ha dejado fuera de control. Gracias a sus poderes de negociación, hacía cuatro décadas que en España reinaba la paz entre las familias del crimen organizado. El Consorcio, una duradera alianza entre bandas, había permitido mantener el equilibrio sin grandes sorpresas. Pero ahora todo ha saltado por los aires. Y Santos sobra. Hay que eliminarlo antes de que hable más de la cuenta. Es demasiado peligroso para dejarlo con vida...
"Mala gente" es una road movie en toda regla. Caliani le ha dado a la historia un ritmo endiablado. No hay respiro para el lector, que disfruta con un sinfín de aventuras protagonizadas por diversas bandas enfrentadas entre ellas y con la traición como motor principal. En esta evasión sin tregua también participa la policía, que no da crédito a lo que está sucediendo. A la lucha por hacer desaparecer a Santos hay que añadirle la de la sucesión. Sus dos hijos, la cruel Belén, y Arturo, siempre rodeado de drogas, están descartados, aunque Belén no se quedará con los brazos cruzados. El sentido del humor, siempre presente, es otro de los puntos fuertes de esta novela (509 páginas) publicada por Ediciones B. Muy fan de Mandi y de Instagram.
"Andrés Santos no es Andrés Santos desde hace tres años.
Por fuera es él, pero por dentro no es el mismo.
Sus recuerdos navegan sin rumbo en un mar neblinoso donde no se atisba costa. Su vida es como el clima, hay días mejores y días peores, aunque por lo general ninguno es del todo bueno. El capitán que gobierna el barco de su mente tiene nombre.
Un nombre temible.
Alzhéimer."
@Jordi_Sanuy


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