
Lo dije en su día y sigo pensando igual: ¡No participaré en la 'conspiración del Facebook'. Prefiero "no ser persona" -que es como las nuevas generaciones bautizan a los que no lo utilizamos- y disfrutar del mundo real. Sobre cómo y por qué Mark Zuckerberg creó esta web nos habla 'La red social', la última película de David Fincher, que ganó tres Oscars con 'El curioso caso de Benjamin Button'.
Ni tengo conocimientos de informática -mas allá de lo que necesito saber para poder administrar este blog- ni soy un fiel seguidor del fenómeno Facebook, como ya he dicho antes. A pesar de ello, considero que 'La red social' es una película que hay que ver, ya que es el retrato de una generación. ¿La nuestra? Una cosa es no utilizarlo y la otra es dar la espalda a un proyecto global al que se han apuntado 500 millones de personas, con un valor en el mercado de 25 mil millones de dólares.
El guión de la película es de Aaron Sorkin, creador de la serie de televisión 'El ala oeste de la casa blanca'. Contar esta historia, con un sinfín de datos y personajes reales, era bastante difícil y la verdad es que lo logra con nota. Para mí, 'La red social' ni es la película del año -como ya aseguran en medio mundo- ni una obra maestra, pero es de lo mejor que hay en la cartelera. Quizás, en parte, por el gran papel de Jesse Eisenberg, a quien vimos recientemente en 'Adeventureland' y 'Zombieland', ambas del 2009.
EL PODER DE INTERNET
Zuckerberg, aventajado alumno de Harvard, empezó a desarrollar la idea de Facebook una noche del año 2003, después de que le dejara su novia. Ese día también descubrió, al criticarla duramente en su blog, que en Internet se escribe con tinta; nunca con lapiz: Todo perdura. Todo deja rastro. Todo puede traer consecuencias...Con el tiempo, lo que Zuckerberg empezó casi como un juego de niño malo se ha convertido en un fenómeno de masas con poder ilimitado. Dicen que su fortuna personal ya supera los 4 mil millones de dólares. Y eso que ha tenido que indemnizar a su exsocio y a un grupo de colaboradores con los que preparaba un proyecto similar. Acabó dejándolos de lado. Como reza uno de los lemas de la película, "No haces 500 millones de amigos sin ganarte algunos enemigos". Una verdad como un templo.
'PA NEGRE'
El otro gran estreno de los últimos días es 'Pa negre' ('Pan negro'), de Agustí Villaronga. Fue muy bien acogida por el público en el Festival de San Sebastián, donde Nora Navas se llevó el premio a la mejor actriz. A priori, puede parecer una película máss sobre la posguerra, pero no es así. Se trata de una desgarrada historia sobre ricos y pobres, sobre buenos y malos, sobre vencedores y vencidos, en la que nadie es quien parece ser...Además de Navas (que está genial como Florència, la madre de Andreu, el niño protagonista), también brillan con luz propia Laia Marull (una viuda corrompida por el odio que poco a poco va perdiendo la cabeza), Sergi López (que hace de alcalde) y Eduard Fernández (el maestro). La acción tiene lugar en un pueblo rural de Catalunya, en el que Andreu -bien interpretado por Francesc Colomer- encuentra el cadáver de un hombre y de su hijo.
En una sociedad llena de odio, pobreza, secretos y traiciones -en la que la homosexualidad es una enfermedad terrible- Andreu intenta descubrir quién está detrás de las dos muertes. Las autoridades sospechan de su padre, que en la guerra luchó en el bando de los perdedores. Ha pasado el tiempo, pero sigue teniendo muchos enemigos. En definitiva, una película dura, muy rica visualmente, y con un final espectacular. El único 'pero' es que todos los niños son demasiado listos, a veces con unos diálogos que no parecen demasiado acordes con su edad. Un 8.
'AGOSTO, OCTUBRE'
El tema de 'Agosto, octubre' no es nuevo, pero su autor, Andrés Barba, lo explica muy bien. En este libro publicado por la editorial Anagrama, de sólo 146 páginas, el escritor madrileño (1975) nos cuenta la historia de Tomás, un chaval de 14 años que un verano descubre repentinamente el sexo, la violencia, la transgresión, la muerte... Ya nada será igual como antes. Es aquéllo de entrar de lleno en la pubertad, casi sin darse cuenta. Lo habitual.A través de los ojos de Tomás, Barba nos explica cómo el protagonista ve a su hermana, a sus padres y a sus amigos. A ellos y a su entorno más próximo pero, sobretodo, cómo se siente él, después que algo le provoque unos remordimientos bestiales. Y tiene que solucionarlo solo, sin la ayuda de nadie. Es un libro claro, directo y tremendamente próximo.
Como muestra, este párrafo: "Le gustaba la forma en la que aquellos chicos pensaban y vivían la muerte, que al fin y al cabo no era muy distinta de la forma en que vivían y pensaban el sexo. La muerte era pura negación sin privilegios. Se podía rodear la muerte, descubrir sus formas, sospesarla en la mano, desearla o temerla, pero no se podía encontrar en ella un sentido".
Buena semana a todas y a todos.






































